Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. 
Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio. 
2da. a Timoteo, Capítulo 04

Estas prédicas adventistas están para alimentar el alma con pan de vida, dada por predicadores adventistas que conocen la Verdad Presente para este tiempo; están en formato MP3 reducidos para ser escuchados también en nuestros teléfonos celulares. Cada cuadro tiene un link para poder descargar todas sus prédicas en audio MP3.

La sierva del Señor nos amonesta: "Muchos de los que nos rodean necesitan tan sólo que se les quiten sus prejuicios y se les presenten las evidencias de nuestra posición actual de acuerdo con la Palabra, y recibirán gozosamente la verdad presente. 

Los mensajeros deben velar por las almas como quienes han de dar cuenta. La suya debe ser una vida de trabajo y angustia de espíritu, mientras pesa sobre ellos la carga de la preciosa causa de Cristo tantas veces perjudicada. Tendrán que poner a un lado los intereses y las comodidades del mundo, y procurar en primer lugar hacer cuanto pueden para hacer progresar la causa de la verdad presente y salvar a las almas que perecen. PE 61.1

Ellos obtendrán también una rica recompensa. En las coronas de su regocijo, aquellos a quienes hayan rescatado y salvado finalmente resplandecerán para siempre como estrellas. Y durante toda la eternidad tendrán la satisfacción de haber hecho lo que podían en la presentación de la verdad en su pureza y hermosura, de manera que hubo almas que se enamoraron de ella, fueron santificadas por ella y aprovecharon el inestimable privilegio de ser enriquecidas, lavadas en la sangre del Cordero y redimidas para Dios". PE 61.2